Cataratas de Iguazú

Iguazu 13

Cuenta la leyenda que hace muchos años, habitaba el río Iguazú, una enorme y monstruosa serpiente cuyo nombre era Boi. Los indígenas guaraníes debían una vez por año sacrificar una bella doncella y entregársela a Boi, arrojándola al río.

 

 

 

 

 

 

 

 


Para esta ceremonia se invitaba a todas las tribus guaraníes, aún a las que vivían más alejadas. Fue así que un año llegó al frente de su tribu, un joven cacique cuyo nombre era Tarobá; el cual al conocer a la bella doncella india, que ese año estaba consagrada al sacrificio y cuyo nombre era Naipí, se reveló contra los ancianos de la tribu y en vano intentó convencerlos que no sacrificaran a Naipí.Para salvarla sólo pensó en raptarla y la noche anterior al sacrificio cargó a Naipí en su canoa e intentó escapar por el río.Pero Boi que se había enterado de esto, se puso furiosa y su furia fue tal que encorvando su lomo partió el curso del río formando las cataratas, atrapó a Tarobá y a Naipí.


A él lo transformo en los árboles que hoy podemos ver en la parte superior de las cataratas y a la cabellera de la bella Naipí en la caída de las mismas.


Luego se sumergió en la Garganta del Diablo, y desde ahí vigila que los amantes no vuelvan a unirse ... pero, sin embargo, en días de pleno sol, el arco iris supera el poder de Boi y los une......

 

 

 

 

 

 

De belleza extrema, terremoto para los sentidos, experiencia única, todo eso y más son las Cataratas del Iguazú, allá en el noreste, donde la Argentina se encuentra con sus hermanas Brasil y Paraguay.

 

 

 

 


Las Cataratas cautivan al viajero por la inmensidad de su torrente, por la pequeñez aterradora que sentimos los hombres frente a la grandiosidad de la naturaleza y por la magnificencia de su entorno. Verde intenso, hojas y flores gigantes, tierra colorada, animales que se ven o se intuyen a través del follaje, calor que exacerba los sentidos.

 

 

 

 

 

 


Un guía experto de Iguazú se preguntaba por qué la selva no tiene tan buena imagen como la Patagonia, por qué parece que el frío y la nieve fueran más “elegantes” que el trópico y la selva. No sabemos si esto es realmente así, pero le podemos asegurar a los viajeros que se aventuren por esta parte del continente que esta supuesta antinomía no tiene razón de ser. Si en su viaje puede combinar el éxtasis de la contemplación del Glaciar Perito Moreno con la euforia sensorial de una caminata hasta el pie de la Garganta del Diablo, usted será un privilegiado. No se lo pierda, ni lo dude, Viatges Manacor os puede garantizar del éxito de esta combinación, un cóctel de sentidos que no se puede dejar de experimentar.

 

 

 

 


El río Iguazú nace en Brasil, en la Serra do Mar, estado de Paraná. Recorre mansamente muchos kilómetros de llanura, en dirección sur oeste, hasta que, ya cerca de su desembocadura en el Paraná, hace un gran giro. Allí su cauce se ve interrumpido por numerosas islas e islotes que originan rápidos o “correderas”, apurando su marcha y dando lugar a la formación de numerosos brazos. Poco antes de su desembocadura se enfrenta a un gran desnivel, un quiebre originado por una falla geológica ocurrida hace cientos de miles de años, en el macizo de Brasilia. Esta fractura, unida a la multiplicación de brazos que describimos anteriormente, da origen a un gigantesco sistema de caídas de agua, compuesto por más de 270 saltos situados en abanico, con una altura que va desde los 40 hasta los 90 metros.

 

 

 

 


Una curiosidad: se sabe que, cuando se originaron, hace aproximadamente 200 mil años, las cataratas se encontraban en el punto de unión de los ríos Paraná e Iguazú, donde actualmente se encuentra el Hito de las Tres Fronteras, pero por un proceso de erosión natural, han ido retrocediendo hasta llegar al lugar que ocupan hoy en día, a 23 kilómetros de su origen. Se estima que este alejamiento continúa.

 

 

 

 


El salto más imponente es la Garganta del Diablo, situada sobre el cauce principal del río. En realidad, el salto que da origen a la Garganta es el Unión, sobre la línea divisoria de Brasil y Argentina, que mide 80 metros de altura y en su caída desprende fumarolas visibles desde más de 7 kilómetros de distancia. Otros saltos importantes son el Álvar Núñez, el Dos Hermanas (que tiene un piletón natural de 8 metros de profundidad), el Bosetti y el Chico Alférez que rompen en dos partes. Más arriba todavía, dentro del Paseo Superior, se encuentra el Salto San Martín, arrollador y potente como pocos, produce un eterno trueno ensordecedor en su caída doble de 70 metros.

 

 

 

 

 


La continua caída de agua provoca la formación de una niebla espesa en toda la zona, la que, combinada con los rayos del sol, origina una infinidad de arco iris, una de las postales típicas del área.

 


Todo el sistema de las cataratas tiene un ancho de aproximadamente 4 kilómetros, lo que unido a su altura y al volumen de agua en época de lluvias, las colocan entre las más grandes del mundo. Su ancho supera en cuatro veces al de las Cataratas del Niágara, en los Estados Unidos de Norteamérica.

 

 

 

 

 

 

 

Contemplar y escuchar , vivir y emocionarse, esto es disfrutar de esta tan espectacular belleza natural.

Cataratas de Iguazú, bien vale un viaje. 

 

 

 


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