11 Prodigios de la ingeniería

2012-09-28

El planeta está lleno de monumentos enormes, en tamaño y en ingenio: puentes kilométricos, montañas horadadas para rendir tributo a los dioses o al progreso, obras hidráulicas casi imposibles… que no son más que el testimonio del desafío permanente del hombre a la naturaleza.

 

01 El puente más airoso

Viaducto de Millau (Francia)

Desde 2004, un elegante viaducto cruza las gargantas del río Tarn, en el sur de Francia. Es el mejor ejemplo de cómo 206.000 toneladas de hormigón y 36.000 toneladas de acero se pueden convertir en algo delicado y bello por obra y gracia de la ingeniería y de un buen arquitecto. El viaducto de Millau consiste en 2.460 metros de autopista apoyados sobre los pilares más altos del mundo. Duplica la altura del Europabrück, en Austria, que hasta la construcción del de Millau era el puente más alto del mundo. En 2012 Millau fue superado por el puente Baluarte –Bicentenario de la carretera Mazatlan-Durango, en México. Los conductores que lo atraviesan se quedan con la boca abierta ante esta obra descomunal del arquitecto Norman Foster y el ingeniero francés Michel Virlogeux, que a pesar de todo, consigue transmitir una sensación de liviandad.

El peaje del puente cuesta un mínimo de 5,60 € (desde 3,60€ para las motocicletas) pero el centro de información es gratuito (www.leviaducdemillau.com).

02 Salvando distancias

Puente Öresund (Dinamarca-Suecia)

Los ingenieros miran un mapa, ven dos territorios casi juntos, apenas separados por unos kilómetros de agua, y no pueden resistirse a pensar en un puente que los una. Esto ha pasado durante años con la distancia de que separa Suecia y Dinamarca, hasta que por fin, en 2000, lo consiguieron con el puente Öresund, el puente con carretera y vía férrea sujeto por cables más largo del mundo. Son apenas 7,8 km desde Lernacken (en el lado sueco, cerca de Malmö) hasta la isla artificial de Peberholm (isla de la pimienta), situada al sur de Saltholm (isla de la sal). Desde la isla, otros tres kilómetros de túnel submarino finalmente emergen al norte del aeropuerto de Copenhague.

Los viajeros locales pagan el peaje a través de un transmisor electrónico, los demás lo hacen con tarjeta de crédito o débito, en euros o en moneda danesa y sueca en los puestos de pago. No es barato, pero hay tarjetas con las que se consiguen descuentos (Malmökortet). Una alternativa es tomar un tren de cercanías entre Copehnague y Malmö (www.oresundsbron.com).

Si se viaja entre Suecia y Dinamarca con transporte propio, pueden ser interesantes otras opciones (como los ferries entre Helsingborg y Helsingor).

 

03 Una serpiente de piedra desde el espacio

La gran muralla china

Ahora dicen que no es verdad eso de que la muralla china es el único monumento hecho por el hombre que se contempla desde el espacio. De cualquier forma, es una obra monumental que impresiona de lejos y de cerca. Sus 6.500 kilómetros serpentean por las montañas entre China y Mongolia y fueron mandados construir en el siglo III por la dinastía Qin, aunque sus diferentes secciones se levantaron a lo largo de casi 2000 años, cobrándose millones de vidas. La última ampliación, llevada a cabo por la dinastía Ming entre los siglos XIV-XVII, incorporó sesenta millones de metros cúbicos de piedra y ladrillos.

El otoño es perfecto para una visita. Lo mejor es alejarse un poco de Pekín, ya que las secciones más cercanas a la capital suelen estar repletas de turistas y vendedores. Un buen consejo: desplazarse hasta Simátái o Jinshánling para una experiencia menos turística. El teleférico por la sección de la muralla de Mutianyu es increíble.

04 Rezar bajo tierra

Lalibela, Etiopía

Las iglesias de Lalibela no son los únicos edificios del mundo tallados en la roca: hay muchos otros ejemplos impresionantes, como Abu Simbel en Egipto, Petra en Jordania o Allora en India, pero Lalibela cuenta a su favor con que sus iglesias excavadas en la roca siguen, en buena parte, abiertas al culto. Son uno de los puntos imprescindibles de cualquier viaje a Etiopía y en ellas se respira todavía la particular religiosidad del cristianismo etíope. Son en total once templos que fueron tallados en vertical hacia abajo por miles de trabajadores (algunos celestiales, según las leyendas) a partir del s. XII. Cuatro de las iglesias son exentas pero las demás están unidas por alguna pared o por el techo a la roca madre. Es toda una experiencia recorrerlas por los túneles, pasadizos y trincheras que las comunican. La más grande y alta de todas es la llamada Biet Medhani Alem, desprovista de pinturas y dividida en cinco grandes naves. Alberga la Cruz de Lalibela y, posiblemente, es la mayor iglesia monolítica del mundo. Resulta recomendable acudir a la festividad del Timkat (bautismo) el 19 de enero (día de la Epifanía) y dejarse atrapar por sus bulliciosos peregrinos, cantos, incienso y tabots (libros sagrados).

Las iglesias abren a diario. Conviene llevar calcetines para entrar (hay que descalzarse).

05 Un elevador de barcos

La Rueda de Falkirk, Escocia

Inaugurado en el 2001, este fascinante símbolo de la ingeniería escocesa es una especie de ascensor para barcos que se ideó como solución para unir dos de los grandes canales de Escocia entre los que no era posible construir un sistema de esclusas. Su mecanismo consta de una gigantesca rueda que opera valiéndose de dos enormes cajones llenos de agua encargados, a su vez, de subir y bajar las embarcaciones para salvar los 35 m de altura que separan el canal Forth-Clyde y el Canal Union, que permiten unir Glasgow y Edimburgo. En su construcción se emplearon más de 15.000 tornillos, unas 1200 toneladas de acero y para ensamblar la rueda necesaria una grúa mastodóntica.

Todos los días se organizan travesías en barco de una hora con subida y bajada en la rueda incluidas. www.thefalkirkwheel.co.uk.

 

06 Los primeros rascacielos

Nueva York

El cine nos ha acostumbrado a ver los rascacielos de Nueva York sin que nos paremos a pensar en lo que representaron cuando comenzaron a levantarse, cambiando el skyline de las ciudades. Por ejemplo, el Edificio Chrysler, uno de los más emblemáticos, construido en acero por el arquitecto William van Alen e inspirado en los tapacubos de los automóviles Chrysler de la época. El edificio, con 77 plantas, fue inaugurado en 1930 y fue toda una sensación. Gracias a la aguja que culmina esta estructura art déco se convirtió en el edificio más alto del mundo de aquel entonces (319 m de altura).

El mirador del Empire State Building es el mejor lugar para contemplarlo; se puede visitar de día y de noche para apreciar sus tonalidades.

 

07 Edificios que desafían al cielo

Burj Khalifa (Emiratos Árabes Unidos)

Hoy para encontrar obras colosales y extravagantes sólo tenemos que viajar a algunos de los estados del golfo Pérsico. Allí hay construcciones impensables en cualquier otro lugar del mundo, como las enormes islas artificiales con forma de árboles o del planeta Tierra o el primer hotel de siete estrellas del mundo. Aquí está el edificio más alto del mundo (828 m), que no se conformó con batir el récord de altura del anterior campeón mundial, el Taipei 101 (509 m), sino que lo rebasó en más de 300 m. La temperatura del aire en la parte superior varía en seis grados respecto a la de su base. El rascacielos se inauguró en 2010 y forma parte de una zona conocida como Downtown Burj Khalifa, un complejo de dos kilómetros cuadrados situado junto a la avenida Jeque Zayed que atraviesa la ciudad de forma transversal.

Quienes deseen contemplarlo de cerca, y puedan permitírselo, tal vez se animen a reservar una suite en el Armani Hotel en la planta 37 del Burj Dubai.

08 Cuando lo provisional se hace eterno

Torre Eiffel, Francia

También fue una sensación en su época, a finales del siglo XIX, la célebre Torre Eifell. Construida en 1889 con motivo de la Exposición Universal de París para conmemorar el primer centenario de la Revolución francesa, inicialmente, la Torre iba a estar en pie solamente unos años (hasta 1909), pero se salvó porque la Armada Francesa decidió instalar una antena de radio en su punto más alto. A muchos parisinos la torre les parecía horrorosa y tardaron en acostumbrarse a su presencia. Guy de Maupassant era uno de sus más acérrimos detractores pero según la leyenda, comía todos los días en el restaurante de la Torre porque "es el único sitio de París desde donde no se ve la Torre". La torre fue diseñada por el arquitecto Stephen Sauvestre y por el ingeniero francés Gustave Eiffel, un especialista en construcciones de hierro, que ya había levantado la Estatua de la Libertad y puentes repartidos por todo el mundo.

Hoy es el monumento más visitado del mundo (casi siete millones de personas al año). En verano se puede tomar algo en su Champagne Bar de la planta superior, abierto a diario de 17.00 a 22,30.

09 Un escenario (subterráneo) de película

Las alcantarillas de Tokio

En el subsuelo de Tokio se levanta un bosque de columnas de 20 metros de altura que en realidad es el sistema de alcantarillado más sofisticado del mundo, diseñado y preparado para hacer frente a un tsunami. La llaman La Catedral, aunque su nombre real es G-Cans, y es todo un derroche de ingeniería que por su aspecto podría ser el escenario de una película de la saga Matrix.

Sus cifras son apabullantes: un tanque principal de 177 metros de largo por 78 de profundidad y 20 de alto; cinco silos de 32 metros de diámetro conectados por túneles a lo largo de 6,4 kilómetros; 14.000 turbinas cada una de las cuales utiliza la misma energía que el motor de un Boeing 737. Sólo el depósito ha costado 1500 millones de euros y 12 años de trabajo. De momento la instalación es sobre todo un reclamo turístico (se puede visitar gratis) porque su eficacia sólo se podrá demostrar cuando haya una catástrofe. También se ha utilizado parar rodar películas y publicidad, aunque todavía tiene que dar el salto a Hollywood y aparecer en una superproducción que la catapulte a la fama.

10 Ingeniería faraónica

Gran pirámide de Gizeh (El Cairo)

A pesar de la abrumadora eficacia de la ingeniería contemporánea, las pirámides de Egipto nos siguen fascinando dos milenios y medio después de su construcción. La gran pirámide de Gizeh, la más famosa, fue erigida allá por el 2.560 a.C. por el faraón Keops con propósito de construir su propia tumba. Unos dos millones de bloques de piedra (cada uno de dos toneladas) fueron reunidos en Gizeh para levantar esta tumba, flanqueada por otras dos pirámides y la famosa Esfinge. La Gran Pirámide es la primera atracción turística del planeta, con visitantes tan ilustres como Marco Antonio o Napoleón. Es también la más antigua de las siete maravillas del mundo y la única que permanece en pie.

Consejos para visitar las pirámides: Está totalmente prohibido trepar por las pirámides. Conviene beber mucho agua, compra comida para llevar (si el presupuesto es ajustado) y tener cuidado con los excrementos de camello. El mejor momento para visitar el interior de las pirámides es apenas abren las taquillas. Sólo se venden 300 entradas por día para el acceso al interior de Keops: 150 se venden a las 7,10 h de la mañana, y otras 150 a las 13 horas.

11 Cuando el viejo continente dejó de estar ‘aislado’

Eurotúnel, Canal de la Mancha

Cuenta la leyenda que, a principios del siglo pasado, en una ocasión en la que tuvo que suspenderse la comunicación marítima por el Canal de La Mancha por la niebla, la autoridad portuaria redactó un comunicado en el que se decía: «debido a las intensas nieblas, el continente ha quedado aislado». Con la inauguración del Eurotúnel en mayo de 1994 los europeos hemos dejado definitivamente de estar aislados de Gran Bretaña. El túnel que cruza el Canal de la Mancha uniendo Francia con Inglaterra es una de las grandes obras de la ingeniería moderna y ha cambiado hasta la mentalidad de los británicos y la forma de viajar por Europa.

El servicio ferroviario por Eurotunel tiene dos variantes: el Eurostar para pasajeros y el Shuttle, que lleva camiones, automóviles y motos. Tiene una longitud de 50 km, 39 de ellos submarinos, siendo así el segundo túnel submarino más largo del mundo, con una profundidad media de 40 metros, detrás del Túnel Seikan, cuya longitud es de 55 km. Hay hasta 49 salidas diarias por lo que tiene gran disponibilidad de trenes y horarios.

La travesía dura aproximadamente 35 minutos entre Calais/Coquelles (Francia) y Folkestone (Reino Unido). Si se reserva previamente, sólo hay que presentarse en los peajes 30 minutos antes de la hora reservada. No hay que apearse del vehículo, aunque se puede salir a estirar las piernas. www.eurotunnel.es

 

 

 

 

 

 



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